lunes, 11 de abril de 2016

El Villa del Río reacciona ante una infinidad de adversidades.

Crónica partido 27ª jornada de liga de la Segunda División Andaluza. Grupo de  Córdoba.

 

El tremendo esfuerzo villarrense tuvo su merecido premio.
 

Ciudad Jardín C.D.   

Villa del Río C.F. 3

 

Ciudad Jardín- Canales, Prieto, Antoñito (Pedro Hidalgo min. 85), Juanfran, Piñi, More (Alex min. 54), Enma, Tomás Montenegro, Núñez (Vioque min. 61), Ricardo y Dani Lanza.

Villa del Río- Miguel Ángel, Mariano (Diego min. 62), Zamora, Ángel, Medina, Cris, Muñoz (Cámara min. 77), Celso, Figo (Luís Elena min. 91), Faico (Juampe min. 87) y Jesús Madueño.

Árbitro- Miguel Ángel Vacas Rueda. Estuvo auxiliado en las bandas por Montenegro Rubiano y Alcalá Romero. Amonestó a los locales Canales y Pedro Hidalgo y a los visitantes Jesús Madueño, Diego, Celso, Muñoz, Faico y al delegado Pedro Valera.

Goles- 1-0 (min. 15) Piñi  1-1 (min. 22) Celso  2-1 (min. 38) Dani Lanza  2-2 (min. 47) Faico de penalti  2-3 (min. 53)  Figo. 

 

Incidencias- Unos ochenta espectadores se dieron cita en las I.D.M. de Poniente de la capital cordobesa.

 

Comentario-  (Firma: Francisco J. García)

 

Los presagios no barruntaban nada halagüeño. Sin embargo el fútbol es un deporte caprichoso que en ocasiones rompe cualquier pronóstico. Y es que la visita de los villarrenses al terreno del tercer clasificado, el C.D. Ciudad Jardín, llegaba en medio de un sinfín de adversidades en su contra. La primera y esperada, era la presencia de un rival que actualmente ocupaba y sigue ocupando, el tercer escalón del podium clasificatorio de la categoría. Un equipo que en el presente campeonato no había perdido ningún partido ante el amparo de su público.

Encima había que afrontar la cita sencillamente con lo puesto. De las veinticuatro licencias que el club tiene dadas de alta en la Federación Cordobesa de Fútbol, veinticuatro jugadores. Para este partido Tomás Joven solo disponía de doce jugadores seniors, por lo que en la citación aparecieron hasta cuatro jugadores juveniles (Miguel Ángel, Luís Elena, Cámara y Juampe). Sin embargo hubo una inesperada sorpresa negativa de última hora. El teórico portero titular, debido a la baja por sanción de Mejicano, Javi Pichín no acudía al partido dejando al equipo todavía más mermado.

Por tanto la portería debería ser ocupada por el juvenil Miguel Ángel, todo un desafío para el joven guardameta villarrense.

Junto al chaval, Tomás alinea de inicio un equipo con una defensa de cinco integrantes (Mariano, Angel, Medina, Jesús Madueño y Zamora) donde el primero y el último tienen libertad para correr por su banda. En medio campo Cris, Celso y Muñoz juegan por el centro, mientras que Faico y Figo permutan posiciones en ataque.

El Ciudad Jardín sale a intentar controlar el juego ante un Villa del Río muy replegado que trata de asentarse en su parcela. Sin embargo sin apenas romper a sudar, comprobamos como la velocidad de Faico y Figo puede hacer daño a la contra. Una escapada del de Pedro Abad (min. 11) obliga a intervenir a Canales en dos tiempos.

Sin embargo el Villa del Río volvía a evidenciar los defectos de siempre. La falta de contundencia volvía a jugar en su contra y un despeje blandito de Medina deja el balón en los pies de Dani Lanza que cede a Núñez cuyo remate es respondido de manera acertada por el joven Miguel Ángel.

Tres minutos después los locales tomarían ventaja en el marcador. Un saque de esquina de Enma es rematado por Piñi en el segundo palo con una descarada comodidad. Ni Miguel Ángel en su salida, ni Celso en la marca están finos y el gol supone un duro golpe en la moral villarrense.

Los rojillos tratan de reaccionar ante el revés recibido y un lanzamiento de Cris desde la frontal vuelve a hacer trabajar al meta Canales. Pero la debilidad defensiva seguía siendo un auténtico quebradero de cabeza y tras otro saque de esquina, Piñi en el segundo palo, estrella su remate en la madera.

Y lo que es el fútbol, del posible dos a cero se pasó al empate a uno con apenas unos segundos de diferencia. Buena jugada visitante en medio campo y el pase al hueco de Zamora deja a Celso solo ante Canales al que bate por bajo.

Este gol eleva la moral de un Villa del Río que sigue haciendo aguas en su retaguardia. La mayoría de las ocasiones locales llegan más bien por ingenuas desaplicaciones o por la reiterada falta de contundencia a la hora de la marca o del despeje. Así en esta fase del partido hubo que sufrir lo indecible.  El chaval Miguel Ángel demuestra tablas y se va engrandeciendo bajo palos según va abortando los remates de Dani Lanza (minutos 26 y 32),  éste último tras un libre directo al que el bote del balón agudizó su peligrosidad.

Mucho más nítida fue la oportunidad de Ricardo en el minuto treinta y seis, cuando un mal entendimiento entre Medina y Miguel Ángel acaba con los dos en el suelo, pero el remate del diez local con muy poco ángulo se paseó por la línea de gol.

Y como dice el refrán "tanto va el cántaro a la fuente que al final…" Y Dani Lanza en el treinta y ocho demostró que su calidad es innata y tras el enésimo despeje cortito de la zaga villarrense, enganchó una volea que acabó dentro tras entrar junto a la base del poste. Nuevo revés en la maltrecha moral villarrense.

Hasta el descanso una oportunidad por bando, Juanfran para los locales tras un saque de esquina y Figo para los visitantes, se toparon con los respectivos guardametas.

Tras el paso por vestuarios, llegaría la jugada polémica del partido. Corría el minuto dos de juego cuando tras un remate de Figo en mano a mano con Canales, es despejado por el meta local, chocando posteriormente ambos jugadores como consecuencia de la jugada. Vacas Rueda señala sorprendentemente el punto de penalti cuando en ningún momento la acción parece merecedora del máximo castigo. Las protestas locales son tan insistentes como evidentes pero el colegiado se ratifica en su decisión y Faico desde los once metros vuelve a equilibrar el marcador.

Tanto el gol como la decisión arbitral que lo originó, parecen haber sacado al cuadro local del partido. Sus jugadores están más centrados en continuar las protestas hacia el colegiado como en algunas recriminaciones verbales con los rivales.

Una mala entrega de balón en la parcela defensiva, acaba con un robo de balón de Figo que tras encarar a Canales lo regatea y marca desde lejos a puerta vacía. El Villa del Río le da la vuelta al resultado y la alegría es enorme, por el gol en sí y por el propio Figo, un jugador que se faja en cada partido, pero al que la portería contraria se le había cerrado en la presente temporada.

Quedaba más de media hora de partido por delante, una eternidad y tocaba trabajar a destajo defensivamente. Ariel Montenegro y Tomás Joven mueven sus banquillos tratando de aportar  nuevas ideas y savia fresca. Los minutos deambulan por el cronómetro de manera bien diferente para unos y otros. Para los locales vuelan y para los visitantes se hacen eternos.

Al Ciudad Jardín se le nublan las ideas y cada vez le cuesta más superar el entramado defensivo de un Villa del Río que trabaja a destajo tratando de cerrar todos los huecos. Un remate del recién entrado Vioque (min. 64) tras centro de Antoñito acaba en las manos de Miguel Ángel. Los saques de esquina y los lanzamientos de falta, en las botas de un especialista como Dani Lanza, crean incertidumbre en la zaga rojilla pero ahora si que se muestra una cierta contundencia.

La lesión de Muñoz, un fuerte golpe en la tibia, obliga a su sustitución y a la entrada de otro juvenil Manolo Cámara.

El tiempo sigue su inevitable camino, el Villa del Río sigue firme en defensa pero ese derroche físico le provoca que apenas tome protagonismo en el campo rival. Comandados por un sensacional Cris, todo el equipo seguía tan ordenado como concentrado.

Un cabezazo de Piñi al lateral de la red (min. 84) tras saque de esquina de Enma, es la última gran ocasión local.

La entrada de Juampe y Luís Elena tratan de aportar oxígeno en la primera línea de presión villarrense. No se podía dar la más mínima concesión.

El descuento de seis minutos se hizo eterno por el miedo existente que en cualquier balón aéreo, en cualquier rebote pudiera irse todo al traste. Por eso cuando Vacas Rueda dio el pitido final, la alegría y la relajación afloraron en los rostros de todos los miembros de la expedición villarrense. Entre abrazos y felicitaciones, alguien gritó "que no somos tan malos, joder". Fue el grito desbocado de un equipo que por fin vio como el balón, como el fútbol premiaba su trabajo. La suerte, ese factor tan desequilibrante, estuvo por fin una vez de su lado.

 

En resumen importantísimo triunfo del Villa del Río C.F. que le sirve para recuperar autoestima y para afrontar con aires renovados los tres partidos que le restan para finalizar la competición. Además el equipo retoma sus opciones de entrar en el grupo de los elegidos de la futura y renovada Primera División Andaluza. La misión sigue estando igual de complicada y la visita de todo un rival directo como el C.D. Alcázar, el próximo domingo 17 de abril (18 horas), al Polideportivo Municipal, se antoja decisiva.